Patrimonio

“URNA DEL SANTO SEPULCRO”

Desde sus comienzos, esta Congregación tenía por costumbre escenificar el pasaje evangélico de la muerte y sepultura de Jesús, para lo que se montaba ante el templo un impresionante Calvario y luego de predicar en la tarde del Viernes Santo un sermón en que se consideraba la sepultura del Señor, se procedía a desclavar el Crucificado y plegándole los brazos se le colocaba en una urna funeraria dispuesta sobre una parihuela iniciándose la procesión del Santo Entierro.

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Esta práctica devota debió ser la que al reorganizarse en 1726 la Congregación motivó la aparición de la bellísima urna barroca que desde entonces se ha usado en la procesión y que tanto singulariza a esta Cofradía.

La urna, que manifiesta las formas artísticas própias del siglo XVIII, toma la forma de un recogido catafalco o túmulo funerario. Su base tiene unas dimensiones de 1,10 x 1,92 m y su altura es de 0,94 m.

El basamento rectangular y ligeramente cruciforme se dispone sobre un moldurón de 0,25 m labrado con astrágalos. De esta base se alzan doce estilizadas columnas salomónicas de 0,56 m de altura decorada con racimos de uva, que a la vez que sustenta la cubierta ofrecen la suficiente luz para que se visualice la imagen yacente de Jesús, configurando artísticamente un recogido templo oblongo, abierto en cuatro arcos de medio punto discretamente resaltados a fin de proporcionar cierta prestancia cruciforme a la urna.

029. HISTORIA GRAFICA

Las columnas sostienen un entablamento casicista animado de fina moldura que se inflexiona sobre arcos colgantes de 0,16 m de radio rematados en pinjantes ovoideos y engalanados con labrado barroco de rocalla, ofreciendo sobre las claves cabezas de angelotes rematadas a eje con unas cartelas ovaladas envueltas en hojas de acanto donde aparece el emblema de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Los arcos laterales, algo más salientes que los frontales, van delimitados por columnas pareadas.

Sobre el entablamento y a eje con las columnas se alzan airosos flameros de 0,27 m y alternando con ellos recargadas cartelas envolventes de unas conchas a modo de acróteras.

El conjunto va coronado con una cúpula de base cuadrada (0,40 x 0,40) rematada por un sol radiante de 0,08 m de radio, envuelto en la zona inferior por nubes, símbolo de la Verdad y alegoría plástica de las tinieblas que sobrevinieron tras expirar el Redentor. Este bello remate realza la urna uno 90 cms dotándola de majestuosa visibilidad.

086. CRONICAS VIERNES SANTO - DAVID ORDUÑO

El techo está decorado en su parte interna con una moldura rectangular que forma casetones en los ángulos y se complementa con profusa decoración de follaje y zarcillos, mientras el interior de la moldura es decorado con delicado estofado de motivos vegetales. El resto del techo va pintado en tono oscuro, adamascado con labor de ramos en tonos plateados.

En el centro se crea una cúpula cuadrada a base de molduras superpuestas, en cuya decoración alternan los tonos dorados y jaspeados. De la clave de la bóveda pende una flor tallada que se abre para acoger otro elemento similar a una flor de loto rematada en un pinjante.

Este techo, de abigarrada pero elegante decoración, es la zona más llamativa de la urna.

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El suelo de la urna va pintado con ajedrezado romboideo que quiere simular una solería.

En el interior de este singular catafalco se habilitaba una urna acristalada donde se disponía cual si fuese amortajado en un lecho de bordadas sábanas, la imagen de Cristo consiguieno un impresionante efecto mortuorio que sobrecogía a quienes presenciaban la procesión.

La urna se portaba en una parihuela por cuatro clérigos o cofrades y hasta el último tercio del siglo XIX no se colocó sobre un trono.

Según una arraigada tradición oral, en 1810 estuvo a punto de ser quemada por los franceses, salvándola un labrador del barrio que la cambió por un haz de leña. Muy deteriorada por sus continuas manipulaciones para la procesión, en 1923 se doró gracias a un donativo ofrecido por doña Rosario Losada, viuda de Torres de Navarra. Esta restauración, se encargó al artesano Antonio Gómez Álvarez, que inició el trabajo en el 14 de diciembre de 1923, pero dilató en exceso su ejecución, acabándola en 1927, una vez que se amagó con llevar el asunto a los tribunales.

033. HISTORIA GRAFICA

En 1943 se trató de enviarla a Sevilla para que el dorador José Piqué Catuli la restaurara, pero al final no se llegó a un acuerdo para ello.

También se le hizo una restauración en 1960 y en 1990 fue restaurada por Carmen Sánchez Bermúdez gracias a la generosidad de don Joaquín Ramírez Saenz y familia.

Para la Semana Santa de 2006 volvió a ser restaurada en Madrid por Cristina Villar Bueno.

Recientemente ha sido restaurada por María José López de la Casa en 2014.

(Información obtenida del Libro de la Historia de la Congregación)

***Página del Blog de la Congregación en construcción***

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